Tener hijos
Tener hijos es comprender que en el embarazo y el parto todos están muy emocionados, pero pronto empiezan a desaparecer.
Es comprender que los bebes no son como te decían, porque no solo comen, cagan y duermen; también sienten, y lloran, buscando el calor de tu piel.
Lo que antes te agobiaba ahora te da igual. Porque ves esos ojitos, y sus risas desdentadas, y no le puedes querer más.
Así que tener hijos es aprender a luchar, y sí, hay días que son horribles, en los que ya no puedes más.
Pero hay otros en los que, simplemente, solo tienes que dejarte llevar, Por tu amor, por su amor, por su piel y por su olor y por esos momentos en que te abraza, “y no me sueltes, por favor”, porque necesita tu calor.
Así que tener hijos es muy duro, y una bofetada que te da la realidad, que tanto puede hundirte, como promover un despertar.
La decisión de no tener hijos es una opción creciente en el mundo actual. Generalmente, esto obedece a los factores socioeconómicos o al pesimismo informado. Solo en algunos casos es fruto de la dificultad para contraer compromisos.
La decisión de no tener hijos, así como la de tenerlos, es acertada si obedece a una motivación bien fundamentada. Un hijo cambia por completo la vida individual y la relación de pareja. Por lo mismo, se trata de un asunto que solo cada persona puede dilucidar y lo mejor es que lo haga reflexivamente y sin presiones de ningún tipo.
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